01/02/2011

EL MANEJO DEL TIEMPO

“No Tengo Tiempo” - “El Tiempo No Me Alcanza” - “Si Tengo Tiempo Voy”.
¿Cuántas veces nombramos al Tiempo durante nuestro día? En realidad parece que el tiempo es un ser con vida propia, con la capacidad de manejarnos a veces a su voluntad, y otras esclavizándonos (“el Tiempo es tirano”). Pero reflexionemos un momento: si el tiempo es un lapso de nuestra vida vivida o a vivir, gastada o a gastar, ¿qué estamos diciendo en realidad? Estamos diciendo que nuestra vida no tiene conducción, que cada cosa que se nos presenta a diario es la que nos gobierna. ¿Qué significa “No tengo Tiempo”? Significa en realidad que no somos capaces de planificar qué momento de nuestra vida le vamos a dedicar a esa tarea de antemano. ¿Qué significa “el Tiempo no me alcanza”? Significa que no hemos sido capaces de darle la dimensión necesaria o de programar eficientemente ese lapso de vida que necesitamos para el asunto en cuestión.  ¿Y cuando decimos “si tengo Tiempo voy”? En realidad estamos diciendo “no tengo nada planificado, por lo tanto de acuerdo como me lleve la vida, iré o no”. Si miráramos nuestra infancia  veríamos como nuestros padres nos planificaban nuestros días, las actividades, los horarios para alimentarnos y hasta nuestros momentos de diversión y descanso, aun contra nuestra (a veces) ferra oposición. Sin embargo, es una de las etapas de nuestras vida que mayor y mejor rendimiento hemos tenido, la de mayor aprendizaje, de más diversión y descanso reparador, aprovechando al máximo nuestro tiempo, es decir, nuestra vida. Probablemente nosotros hagamos lo mismo con nuestros hijos aplicando en ellos un buen  manejo del tiempo, pero ¿y qué hay de nosotros? La primera reacción que podemos tener ante la posibilidad de movernos en un  programa estricto como la que soportábamos de niños, es la de sentirnos presos de nuestra planificación. 

15/01/2011

ORGANIZACIÓN DEL TIEMPO

En los artículos anteriores hemos visto algunos de los problemas de una mala o nula organización del tiempo. Supongamos que reconocemos nuestra falla, pero entonces, ¿cómo y cuándo  empezar si queremos cambiar?
Les contaré algo personal. Yo vivía cada día como la mayoría de la gente adulta, con una familia normal,  un trabajo normal y tiempo aparentemente para “hacer lo que quisiera”. Sin embargo notaba que mi vida no funcionaba tan bien como debería. No podía emprender algo nuevo que me permitiera mejorar mi condición económica, me faltaba tiempo para compartir con mi familia, no podía reparar algunas cosas simples que en un hogar se descomponen con el uso,  el jardín de mi casa parecía una selva, y al final del día  me sentía como “si no hubiera hecho nada”. Comprendí entonces que vivía mi supuesto tiempo libre de una forma anárquica, donde solo mi trabajo y todo lo asociado a él estaba “en orden”. Fuera de mi trabajo nada tenía control, hacía cada tarea de acuerdo como se presentaba y cosas urgentes iban quedando de lado.  Me sentía frustrado y desanimado. Comencé entonces a investigar en Internet como manejar el tiempo que me quedaba disponible. Busqué formas alternativas de  cómo organizar mi vida, mis tareas, diferentes maneras de aprovechar mi tiempo, etc.  Me encontré con una gran sorpresa: no solo me faltaba  lograr la organización del tiempo, me di cuenta de que estaba derrochando nada menos que mi vida.

10/01/2011

ELIMINANDO LOS OBSTACULOS

Analicemos los puntos anteriores, para comenzar por fin a construir nuestra organización del tiempo de una forma segura y pacífica, que no solo nos beneficie a nosotros, sino a nuestros seres queridos
1-      Organización  del tiempo de una forma lógica- Para comenzar con éxito nuestro proyecto organizar nuestro tiempo, el primer objetivo será preparar a nuestros familiares. Explicarles de qué forma se nos va el tiempo incorrectamente, que cosas hacemos mal y cuál es la forma que consideramos correcta por la que deseamos  cambiar. Debemos hacer hincapié en que somos nosotros los que no estamos llevando la administración de nuestro tiempo correctamente, gastándolo en atender interrupciones en nuestras rutinas, dejando lo importante de lado incluso lo que deberíamos hacer en beneficio de todos y no lo hacemos por falta de planificación. Recordar ser cuidadosos en no involucrarlos ni siquiera tangencialmente en las causas de esas pérdidas de tiempo (si hay algo que claro en esto es que nuestra falta de conocimiento en el manejo del tiempo es lo que produce su pérdida). No  hacerlos sentir que ellos también usan su tiempo incorrectamente (si es así, quizás nuestro ejemplo les sirva cuando ellos deseen hacer un cambio similar en sus vidas). Ser cuidadosos en nuestra exposición y no herir susceptibilidades es de gran importancia para mantener las buenas relaciones con nuestro prójimo y conseguir su apoyo a nuestro proyecto.